Presos del consumismo, el Abuelo y yo nos hemos agenciado la Wii Fit. Más bien él, que me la ha regalado. Escéptica, la he probado, con la misma ilusión con la que jugué mis 10 minutos de gloria de The Legend of Zelda, es decir: No emotion.
Para mi sorpresa, los de Nintendo parece que saben hacer algo más que Marios en distintos escenarios y la tabla de la que tanto se habla no defrauda, EN ABSOLUTO.
Tras 47 minutos reales de ejercicio puedo decir que sólo tiene un fallo: estar haciendo step y footing sin calcetines será bueno para el cuerpo, pero no para mis pies.
De aquí a un mes me veo con un callo a modo de plantilla de un centímetro de espesor que ni los tutsis han hecho de correr por África. No se mueran sin subirse en el aparato, señores. Totalmente recomendable.