Cuaderno de bitácora
Cuaderno de bitácora
11:19 del 27 de junio de 2008, día de san Cirilo y santa Alicia. Ningún puerto a la vista en el que tomarse un grog con alguien interesante. Es día de san Cirilo (acabo de felicitar a dos) y santa Alicia. Surco las aguas en un lugar que no aparece en los mapas. Montané, se llama la zona. Pertenece a la flota del pirata Ardanuy, famoso por sus símiles sobre galeotes (no conoce la palabra) en las formaciones que a veces celebra con sus hombres. Mala gente. Demente, inclemente e impredecible. Irrespetuoso y superior (él cree), inmortal, inmoral y desdeñoso. Speedy González en versión el-mundo-a-mis-pies. Ya no me asusta, aunque bien visto nunca lo hizo. Tampoco le odio, pero en ocasiones le hubiera cortado la cabeza con una cimitarra, esas espadas curvas que usan los bárbaros del sur.
Mi rumbo es conocido, mi destino también. He vencido en aquella batalla en la que cayeron 8 de mis compañeros. Otra tripulante también ganó. Se fue igual que yo, con el orgullo intacto, la cabeza alta y la mirada tranquila de quien triunfa. Ambos abandonamos el barco antes de que la carga explosiva estallase. De todas formas, por lo que se comenta, yo no hubiera perdido si decidiera quedarme.
Ahora, navego hacia el este, hacia el puerto de San Sebastián de los Reyes. No me atrae en demasía, querido cuaderno, no por nada, sino porque en estas aguas yo ya nadaba tranquilo, sabedor de los peligros y de las oportunidades. Allí, en otro clima y con nuevas especies que conocer, necesitaré de nuevo un tiempo para aclimatarme. No dudo de que eso ocurra, pero me da pereza empezar de nuevo. Es mi futuro, es mi profesión, siempre empezando de nuevo, año a año sin remisión. Lo positivo es que en esta ocasión no cambio de continente. Lo negativo… no sé, lo negativo está por ver.
Ahora, bajo a la sala de radio. Me ha llegado una comunicación importante. Del contramaestre, parece.
Veremos.
Paranoid escucha Keep yourself alive, de Queen