12 de Noviembre de 2014

Progresivas (II)

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco), Listas | 15:02

Me coloco con mimo los auriculares verdes, envolventes y cálidos. Enciendo el iPod y busco hasta que encuentro. Suena Sunrise (Pulp) y lo siguiente es la etapa reina del Tour de Francia en la zona más emocional de mi cerebro. Llano, llano, llano, repecho, llano, una cima, otra, otra, bajada vertiginosa… y apoteosis. Final en alto, masaje después de la meta.

La gente de Pulp, nacida en una película de Ken Loach, domina los altibajos como lo hace un buen Dj, aunque su mérito es mayor, tienen algo de videntes. Pulp se anticipa a los estados de ánimo de los oyentes y juega con ellos a su antojo. O igual los crean, más probable. La banda nació con ese poder y estuvo dispuesta a utilizarlo. De qué manera…

Guardo en una caja una serie de canciones. Son las Progresivas, aunque no se trate de un título perfectamente definitorio. Sunrise se cayó ahí en su día, casi por accidente, pero pronto se reveló como una de las más activas dentro del grupo. Hay muchas más, unas treinta ahora mismo (una cifra que fluctúa como el pulso de un ciclista) y todas comparten características. Dejo caer unas cuantas: Van de menos a más, algunas de ellas de mucho menos a mucho más. Alternan climax y momentos latentes con fruición, y no siempre en el lugar que uno espera. Se extienden en el tiempo, en general, lo suficiente para hechizar al oyente y no dejarle escapar (aunque unas cuantas lo consiguen de forma instantánea). Son maravillosas.

Se adscriban a las características que se adscriban, estos temas siguen un único modus operandi. Atrapan con sigilo. Zarandean. Hipnotizan como una nana. Golpean como Mohamed Ali. Se presentan en traje italiano. Se despiden con ropa de combate. Dominan el espectro sonoro, ahora lo vacían, ahora lo revientan. Secuestran emociones que moldean, amasan, asustan, golpean, acunan, filtran y liberan en torrente. Sonríen con autosuficiencia y se despiden. Intuyen que volverás a por más. Lo saben.

El riesgo se encuentra en escucharlas por primera vez…



01 Progresivas by Victor Regidor on Grooveshark

21 de Mayo de 2014

Posted by Paranoid en Cosas serias | 22:34

Se llamaba Javier, Javi. ¿Se llamaba o lo sigue haciendo? Quizás el nombre es una de esas pocas cosas que no se pierden. Y los recuerdos en los demás. El resto desapareció con el fogonazo.

No se me ocurre más macabra incoherencia que la que lleva de un segundo respirado al siguiente en el vacío. Y menos, a los 30 años.

¿Cómo era? Lo describiría como una persona que seduce incluso sin que mediase pretensión. Agradable, rápido de mente y fugaz de piernas. Divertido. Deportista (¿cuántas veces recogió corriendo ese último itinerario que siguió en la noche del sábado?). Sociable y conocido en toda la comarca. Hablé con él horas antes, allí, bajo el sol cerveza en mano. Coñas, anécdotas y cuántos tiempos. Risas. Habría jurado que le gustaba la vida pero eso, si nos atenemos a un mínimo de prudencia, parece que es mucho suponer. En este caso. En todos.

Lo peor, la sensación de que ha ocurrido algo imposible de corregir. O pensar en tantos y tantos factores, hechos, coincidencias… tantos eslabones que se pudieron partir en la cadena que le llevó hasta aquel paraje. Lugar, por cierto, donde en su día despidió a aquel perro con el que tanto cariño compartió. Uno no deja de pensar en ello. Ese camino, esa noche, pudo ser transitado. Hubo una fiesta, la típica por San Isidro en una dehesa más allá de su destino. Alguien puede pasar y verle. Él avanza a pie con algo colgado del hombro. Un simple “¿Pero dónde vas a estas horas? Sube que te llevo” lo podría haber arreglado. Todo. Pero no ocurrió. No se tropezó en la oscuridad. No recapacitó durante las dos horas que tardó. No se manifestó ese fallo mecánico que sufre el malo en el éxtasis de la película. Se sentó. Puede que se fumase un cigarrillo, el tabaco apareció a su lado, y finalizó su misión.

Lo peor (segunda parte), la sensación que toma forma durante el relato. De la noticia a la sospecha, de la sospecha a la certeza, de la certeza a la incredulidad y de ahí, al desasosiego. “Desapareció un chico, ¿lo sabías? 30 años. Se llamaba Javi, creo. Sí, vivía por allí. ¿Cómo? Sí, sí, sus padres son mayores. Ahora que lo dices, creo que me han comentado que se había trasladado. ¿Cómo dices que se apellida? Ains, es que me suena mucho. Mira FB, han puesto una foto. Ah, que me envías tú una. Lo siento, lo siento mucho, es él, no sabía que era…”

Lo peor (tercera parte y habría infinitas secuelas), sus padres, mayores y enfermos. Sus hermanos, unos cuantos. Su chica, la última persona que lo vio. Su gente, toda esa gente de tantos sitios que se despidieron de él en masa. Sus amigos, todos aquellos que sabían, sabíamos, cuanta valía encerraba su cuerpo y su mente. Virtudes que huyeron en una milésima de segundo por ese resquicio que encontraron repentinamente.

Paranoid escucha Made in Heaven, de Queen. Casualmente.

8 de Abril de 2014

The dead lay in pools of maroon below

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 22:37

Se dio la vuelta, fijó la mirada en el suelo y comenzó a andar. Atravesó parajes grisáceos peinados de inteligencia en barbecho. Cruzó terrenos repletos de gatos obesos acariciando sus enormes barrigas. Franqueó mentes enfermas jaspeadas con símbolos monetarios. Vadeó lagos infectos en los que flotaban nenúfares de jerga financiera. Recorrió los oxidados raíles de la línea a ninguna parte. Ascendió colinas abonadas con escoria en papel moneda. Traspasó alambradas laureadas con concertinas alto standing. Rebasó bosques sedientos de lluvia ácida. Salvó muros levantados con sillería de activos tóxicos. Rodeo ciudades que considerarían paraíso verde al Los Ángeles de Blade Runner.

Y llegó al punto de partida. Supo que había conocido lo más granado de su sociedad.

Paranoid escucha Jeremy, de Pearl Jam

11 de Marzo de 2014

El estilo de Preferente

Posted by Paranoid en Miscelánea | 16:15

Parece ser que Preferente, medio especializado en el sector turístico, sigue fiel a su estilo de censurar los comentarios que no le interesa publicar. O al menos, algunos. Afortunadamente existen otros medios en los que no disfrutan del poder. El orden es el siguiente. Primero, echad un vistazo al artículo y luego a mi comentario que, hasta el momento, no han aprobado y publicado:

Leo este artículo con estupor (el autor puede encontrar el significado de la palabra en el diccionario de la RAE) y pienso en contestar con cientos de argumentos, pero Pilar se me ha adelantado y lo ha hecho perfectamente.

La RAE es una institución que durante los últimos 300 años (que se dice pronto…) ha cuidado nuestra lengua. Y lo hace, además, en colaboración con otras 21 academias de otros países hispanohablantes. Y parece que hasta la fecha no lo han hecho tan mal. Estos supuestos fósiles y tantos otros que han pasado por su bancada, por cierto, algunos de ellos grandes escritores, han sabido darle unidad al lenguaje que utilizamos, explicarnos sus usos y reglas, protegerlo y evolucionarlo. Sí, evolucionarlo también, por si el autor no lo sabía. El resultado lo conocemos todos, 300 millones de personas somos capaces de entendernos sin problemas y, además, sin perder los valiosos localismos. ¿Eso impide que debamos hablar otros idiomas por el bien de nuestros intereses o por pura curiosidad? No, para nada. Pero no alcanzo a entender que tiene que ver una cosa con la otra. Lo que sí comprendo es que, como alguno de los comentaristas apunta, si viajamos en un avión de compañía española, deberían o podrían hacer el esfuerzo de hablarnos en castellano. Al fin y al cabo nos cuentan cosas, nos comunican, y si hay gente en el pasaje que no entiende lo que se dice, el principal objetivo se pierde. Y esto es válido para un viaje en avión y tantas y tantas otras situaciones.

Una cosa más. Sólo una. Las dos principales armas de un periodista son su uso del idioma y la verdad. Y lo primero, por lo que vemos, el autor ya lo respeta poco…

Paranoid escucha Smashing Pumpkins

26 de Febrero de 2014

Pretérito perfecto

Posted by Paranoid en Miscelánea | 23:54

Anhelar el pasado cómo vía de escape. Observar el retrovisor en busca de esperanzas para avanzar, salvar el atolladero en el que a veces se torna el mundo.

Escucho Bigott. Suena God is Gay a través de un altavoz latoso instalado en una máquina en plena senectud. Viajo. Cádiz nunca estuvo tan cerca.

Un tipo desconocido aparece en el escenario que ha engullido un baluarte de la ciudad. Hay referencias, nos hemos topado casualmente con dos jóvenes, amigas de Donmazinger, que nos cuentan maravillas del aragonés. Nuestras ganas, su entusiasmo y la cerveza se alían para completar la barra verde de la expectación.

Un tipo desconocido se mueve sobre el escenario (engullido, ¿lo he dicho ya?, por un baluarte de la ciudad). No es danza, no es baile, no es seguir el ritmo. Parece un estertor, pero desarrollado por un auténtico especialista en estertores. El mejor en vida, diría, con la única competencia de Thom Yorke en Lotus Flower.

Suena una docena de temas. Bigott pervierte nuestras constantes artísticas. Se cuela en nuestro interior, nos invade y, para ello, se ayuda de una banda espectacular. Quién diría que ese batería iba a ser tan bueno. Quién hubiera pensado que Paco Loco pondría en pie a cada una de mis neuronas. Hablo con él. Hablo, él apenas contesta protegido por su timidez y sus gruesas gafas.

Nos vamos. Lalau y yo tenemos grandes planes para los días siguientes: camping en Zahora, pueblos, playas, relax, paz, calma, tranquilidad… Ni siquiera otra banda, la de los gallos, acaba con nuestro objetivo. Y ponen mucho de su parte. Los días transcurren. Es la mejor manera de definirlo. El tiempo fluye sin darse importancia. Le dejamos hacer. No nos preocupa porque allí nada es real. Tampoco él, con sus andares chulescos de cuarta dimensión. Nada se interpone entre nosotros y las dunas, nosotros y la brisa, nosotros y los mojitos frente a un Atlántico que ronronea, juguetea y nos adora…

…despierto. Una mirada me basta para comprender. El anhelo se ha esfumado, aquí el tiempo ordena y nos marca el ritmo, galeotes. Da la impresión de que la nave jamás tocará puerto.

Paranoid escucha Bigott

12 de Febrero de 2014

Llamas

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 23:47

“Agarras unas cuantas ramas de sarmientos. De estos. Y los partes en dos. Así. Ahora colocas cuatro piñas de dos en dos y los sarmientos, encima. Las piñas arden bien, esta variedad contiene mucha resina. Vale, ahora coges un cartón y lo pones un poco por debajo. Y luego, dos o tres leños. No hace falta que sean muy gordos. Así sirven. Entonces enrollas un papel, lo enciendes y prendes desde abajo. Ya está. Ahora nada, paciencia. Y si te sientas en la silla vieja, esa que recogí ayer de la calle, no te acerques demasiado que se quema con facilidad. Y tú, encima…”.

Y la llama, las llamas, se desperezan. Primero lo hacen con vergüenza, miran a su alrededor, sospechan. Pero pasan dos suspiros y ya se creen dueñas del lugar, de esa antigua cuadra reacondicionada para parecer un cobertizo repleto de cacharros, sin orden, sin ambiciones. Con todo el encanto.

Hipnotizan. Ellas se mueven sin descanso, el tiempo se frena sin remisión. Bailan, se transforman, se contornean y parece que hablan. Metamorfosis. Entre ellas, la calma se abre paso. Y llega para quedarse. Y es instantáneo.

La ciudad ya no existe, el asfalto, una quimera, el silencio, una constante salpicada por los “te vi” del mirlo vigilante. Algo flota en el ambiente. Somos nosotros. Viajamos senda a senda, tierra a tierra, en un nirvana natural irrompible, insustituible. Interminable. El camino de baldosas amarillas es un túnel transportador. Sus seudópodos nos atrapan, practicamos la resistencia pasiva. ¿Quién lucharía? Verde, gris, marrón, infinitos tonos copados por el azul cerúleo o el límpido negro jaspeado de millones de pecas. No observamos obstáculo entre ellas y nosotros. Ni entre nosotros y el gélido aire nocturno. Ni entre nosotros y el calor humano encerrado entre kilos de fibras. Frío y conversaciones de bar. Recuerdos polvorientos y deambulaciones entre lápidas. Sopas de tomate y ella, su espíritu, su casa ausente, ahora, de buena parte de su significado. Orfandad en una tierra que, me gusta pensar, ahora comparto con Lalau.

Ascuas. Las llamas no han sobrevivido a sí mismas. Su baile se convirtió en vaivén, el vaivén en titubeo y el titubeo dio paso a una vacilación que apuntaba hacia una muerte temblorosa. Brasas, cuyo latido rojizo se perderá en la noche.

Paranoid escucha Cowboys, de Portishead

12 de Diciembre de 2013

Una espiral…

Posted by Paranoid en Miscelánea | 11:06

La cosa funciona así. Una persona, joven, trabaja durante más de tres años en la misma empresa. En vez de ofrecerle un contrato indefinido, esa empresa mantiene a nuestra persona en cuestión con contratos por obra y servicio. Uno tras otro. Muchos. Nadie lo controla. O mejor dicho, lo controlan, pero nadie dice nada. Entonces esa persona decide mudarse junto con otra persona. Encuentran un hogar que han de pagar a precio de oro. Un hogar amortizado por el propietario desde hace años. Ese dueño exige que se formalice un seguro de impago (que extrañamente se ofrece a pagarlo él). La entidad aseguradora pide los datos laborales de ambos inquilinos. Concluye que la persona A, cómo no se encuentra contratada de forma indefinida, tiene que acreditar que ha acumulado días trabajados suficientes como para disponer de un tiempo concreto de prestación por desempleo. Por si acaso. Esa persona, junto con individuo B, tiene la mala costumbre de querer vivir en un piso pequeño, no muy nuevo, no muy lujoso, por lo que ambos preparan la documentación necesaria para probarlo. Y luego se verá.

O bien, la cosa funciona así. Un país mantiene desempleada a una parte importante de sus jóvenes. Otra parte trabaja bajo el agujereado paraguas del contrato temporal. En ese país (no daremos nombres), los sueldos son bajos, cada día más. Y los alquileres, no del todo asequibles. En el país del que hablamos, han aumentado las garantías que se exigen para arrendar un inmueble al mismo tiempo que disminuye la capacidad de la población para cumplirlas.

La pregunta es: ¿cómo lo hacemos?

Qué pena de sitio.

Paranoid escucha Aprovechando, de Celtas Cortos

27 de Agosto de 2013

De accidentes geográficos

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 23:27

Se da en mi una fijación extraña. Aunque decir “una” quizá suene a optimista, puede que sean cientos. Pero una, en particular, ha renacido con fuerza durante estas vacaciones: la atracción producida por los accidentes geográficos significativos. Y ocurre especialmente con los cabos. Ahí lo tenéis, digno de psicólogo o reinicio en frío (y esto no creo que lo solucione, son ya muchos años).

Sigo un orden cronológico inverso. El último episodio, cabo de Creus, en Girona. Como si de un buen guión cinematográfico se tratase, el argumento desgranó su desarrollo hito a hito bajo el clásico esquema del palo y la zanahoria. Llegada a Cadaqués casi por casualidad. Muchacha de Turismo que nos “exige” que vayamos al cabo. Al faro. A la punta. Así que nos acercamos al cabo (12 kilómetros por una carretera que una cabra desecharía), admiramos el paisaje, me siento realizado y entramos en el faro. Otra muchacha de Turismo nos indica que no sirve, que hay que llegar a la punta. Que hay un camino. Y pateamos, porque la senda no es larga pero la señalización no ayuda. Casi una hora entre pedruscos para llegar al principal, identificado con dos círculos a modo de diana. La punta. Una isla a la izquierda, una costa en lontananza (Francia) y la inmensidad a su derecha. Soy una sombra chinesca enfrentada al sol. Soy una figura ínfima, brazos en jarra, mirada entornada, mente extraviada. Soy una muesca apenas perceptible para el ente natural que aquí gobierna con mano de hierro.

Como siempre (se trata de una constante) me transmuto en hombre antiguo, en persona que se guía por las estrellas, por lo que ha recorrido o por alguna suerte de mapa pintado a mano y salpicado con monstruos marinos. Yo miro e imagino, pero sé lo que hay más allá. Él observa e imagina, y lo que queda en su mente se fija como el límite de su conocimiento. Aguza, entorna, enfoca y al fondo no logra discernir en lo que es cielo (reino de su Dios) y mar (que le lleva, según todos los códigos de su época, a un precipicio sin final en el que se pierden todos los barcos que se aventuran). Conjeturas a las que se agarra para explicarse la vasta extensión sin explorar. Y se da la vuelta, se va, el ocio, por aquel entonces, no estaba hecho para la mayoría de los mortales.

Esto, como digo, ha ocurrido siempre, pero en el cabo de Creus pensé en ello por primera vez en profundidad. Pasó en Finisterre, hace ya tanto, sucedió en el cabo de San Vicente, no mucho tiempo atrás, casi el mismo año del cabo de Roca, y ocurría todas aquellas veces que subía a la azotea ceutí y me encontraba de frente con el peñón horadado, otro continente y según desde donde mirase, otra época. Aunque creo que allí, el hombre antiguo y el moderno coinciden en su deseo de cruzar.

Paranoid venera I appear Missing, de Queens of the Stone Age

3 de Junio de 2013

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 23:39

“He paseado por la fría tundra siberiana y la no menos gélida taiga, en la que siempre encuentras cobijo bajo las ramas de sus resistentes árboles. He cruzado grandes bosques continentales y conocido la selva negra. He recorrido de forma rauda llanuras llenas de vida, moteadas de pequeños cerros, que muy de vez en cuando desembocaban en páramos inhóspitos y fantasmales. He avanzado por terruños dominados por el dorado del secano, por grandes extensiones mediterráneas de interior y por laderas heridas por riachuelos y riscos afilados como hachas de pedernal. He sufrido los rigores de la humedad, la fauna intensa y la flora hiper desarrollada de selvas y junglas para, sin solución de continuidad, dar a parar a desiertos en los que el agua es una quimera y sabanas, a continuación, en las que la figura de las acacias se recortaban en lontananza. Luego, ya casi al final del periplo, he rodeado grandes dragos y jugado a las sombras chinescas con las sabinas más inverosímiles para, justo después, encontrar un picaporte a la medida de mi mano que me ha llevado a la zona en la que la moqueta actúa como reina, y también como señora.”

Y eso, sólo bajando una planta del edificio donde trabajo.

Paranoid teme por su salud mental
Paranoid escucha El Palo del Diablo, de El Alquimista Loco

30 de Mayo de 2013

De malotes

Posted by Paranoid en Miscelánea | 13:40

Con todo el bullicio producido por la entrevista de Aznar y su anunciado posible advenimiento (Dios nos libre de tal bigotudo Mesías), he recordado una viñeta que publicó Sansón en agosto de 2009, por lo que veo en el nombre del archivo que guardé. Una de las mejores. Si no me falla la memoria (lo que ocurre con relativa facilidad), por aquel entonces apareció una imagen de este tipo estilo ironman en la playa. Vamos, vigoréxico. Imagen que, en general, me llevó a pensar en los más excelsos adalides de cualquier patria: intelectuales, deportistas, atractivos, seductores y hasta grandes en artes como la pesca o la caza. Al menos, así se veían ellos a sí mismos.

Bueno, que me desvío. La imagen que ahora gana de nuevo vigencia, aquí abajo. Solo que con una pequeña diferencia: el malote antes defendía a un pringao al que ahora le intenta robar el bocadillo.

Los malotes son así, imprevisibles.

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